Si alguien piensa que la recesión es exclusiva responsabilidad de las políticas que aplica el gobierno en materia de economía, está equivocado o vive en otro país. Nada de eso. La recesión, tal como se la ve en la Casa Rosada o en la Residencia de Olivos, según el gusto del lector, es una cosa que vino con la explosión de esa burbuja financiera que, desnudada por los activos sucios en el Norte, extendió sus efectos a los países europeos y de ahí a la aldea global.
Aunque nosotros, a juicio de este gobierno, estábamos fuera de los riesgos de la crisis internacional, es obvio que la muy desconsiderada está golpeando a nuestras puertas, porque mal que nos pese “estamos más globalizados de lo que suponíamos” y eso de “vivir con lo nuestro” es una utopía. Y no solo nos disparan con la crisis, también nos mandaron la Influenza A, el hacedor de paranoias H1N1, el desmitificador virus del dengue, por ahora olvidado y en letargo. Es que éste, el H1N1, sí que es un virus jodido, tanto que no dan las manos para conseguir Tamiflu de Roche y otras lindezas de que sirven para prevención, como los barbijos quirúrgicos, los barbijos prêt-à-porter y el alcohol mixturado en gel. El agio y la especulación han vuelto por sus laureles, y los quieren ya.
Entre todo esto y el resultado de los comicios legislativos, tan discutido y vilipendiado porque unos pretenden haber ganado a fuerza del rechazo al oficialismo y, éstos, los oficialistas, aducen haber ganado por poco, pero ganado al fin, estamos listos y para el horno. No hay cosa que nos salga bien, vea. Si hasta la misma Presidenta regresó sin haber llegado a Tegucigalpa, acompañando al destituido mandatario de Honduras, y encima bancarse que Hillary Rodham Clinton sí lo reciba en Washington, pero a solas, mientras que Obama expresa su admiración por Michelle Bachelet y le hace guiños a Lula.
Pero como las desgracias parecen haberse ufanado en nuestra contra, también tenemos a Néstor, quien después de cerrar la boca por unos días, promete volver –Kirchner Reloaded-, orquestando un enroque de funcionarios y ministros, un cambio que en su naturaleza no es más de lo mismo, pero al menos que se note; porque Amado Boudou, el que hasta ayer “invertía” los fondos previsionales, tiene mejor perfil que el silencioso y breve Carlos Fernández, y Aníbal –también Fernández- es más sólido e industrioso que Sergio Massa. Si Ud. creyó que el zafarrancho armado por Kirchner, tras adelantar los comicios y “traccionar” a todo el espectro oficialista, terminaba en las listas testimoniales, también se equivocó porque el ex presidente consorte se abroquela y estrecha filas, fiel a sus mañas.
Y como si esto fuera poco, damas y caballeros, decretamos el “asueto sanitario” del viernes para los empleados del sector público, invitando también a las empresas privadas. Todo sea para prevenir y limitar el contagio, pero como la resolución también alcanza a las instituciones bancarias el temor cobra mayor dimensión. Hoy feriado nacional, mañana asueto a la administración pública y los bancos... flor de feriado. No sea que el lunes amanezcamos con un paquete de medidas extremas para consolidar la caja y profundizar el modelo; ya no saben de dónde sacar recursos.
Y… ¿Ud. cree que los Kirchner están realmente debilitados después del revés electoral? Puede ser, pero concientes o no del resultado, lo cierto es que el baile recién comienza y el show debe continuar.

